lunes, 24 de mayo de 2010

CRISTINA AZUCENA

Ella canta mientras barre las puertas de las casas en donde se ofrece para ganarse unos pocos pesos para ganarse la vida, las arrugas que esconden sus años no ocultan la felicidad con que lo hace, a simple vista se ve una mujer noble y conversadora aunque de verdad lo es y hace lo que sea para que sus hijos no pasen lo que ella tuvo que pasar. Empecé a hablar con ella cuando la escuché decir mientras barría la terraza de la tienda en la que estaba sentado tomando una cerveza “por mis hijos lo que sea parce, hasta la misma muerte. Lo hice por un hijueputa a quien quería ¿y ahora que no lo haga por mis hijos? Y allí fue en donde empecé a indagarla.

Ajá Cristina, ¿Y Qué fue eso que hiciste?

Me responde con una mirada fija apretando la escoba con las dos manos y con ese acento paisa del bajo mundo con el que siempre se expresa: Parce, aunque usté no me lo crea, yo llevo 7 a mis espaldas y el último me lo bajé la semana pasada porque me violó a mi niña de 19, solo fue una en el cuello y listo, pa’l suelo mijo.

Yo la miraba atento y no lo creía, no por lo que me estuviera contando, sino por que no se le notaba esa aura opaca, ni se le sentía esa pesadez que se percibe cuando hablas con alguien que ha asesinado a otra persona, siguió barriendo la terraza y así fue como me contó su historia:

Vea, la primera vez que maté a alguien fue por amor, fue a mi primer marido cuando vivía en una parcelita por Medellín, el muy hijueputa me la hizo con una zorra porque pa’ eso si están listos los policías, pa’ comerse a cualquiera que se les presente mostrándole la cuca. Vea mijo yo no sé lo que me dio cuando me los pillé a los muy hijueputas, me los llevé a tiros con la misma pistola de él y ya van dos y a los otros cuatro me los llevé cuando les quemé la parcela yo solita, de noche porque los hermanos de la perra, coya esa me estaban buscando pa’ pelarme. Cayeron los dos maricas esos y el papá y la mamá de la zorra esa y de allí me vine pa’ acá pa’ Barranquilla en camión. Acá me enredé con un man que fue el que me hizo los hijos que tengo pero ajá, como que se aburrió porque se fue y nunca más apareció, mejor que se haya ido ese hijueputa. El último que fue el siete fue el que le conté, se metió con mi niña la de 19 bien bonita que es pa que venga un hijueputa coleto de esos a desgraciarla. Yo le pregunté a la niña quién fue y me la tiró, yo dije todo bien. El jueves en la noche me lo pillé al malparido, metiendo bazuco el chirrete ese, y me le fui por la espalda y eso fue de una sin pensarlo porque el que piensa pierde mijo lindo, una en el cuello y listo.

Yo se que con esos que llevo a mis espaldas las estoy pagando por que yo era linda de joven y ahora mírame con tres hijos y mas arrugada que una uva pasa, barriendo las puertas de las casas por quinientos pesos. Pero así es la vida, cada quien nació pa lo que debió ser y cada quien viven su propia cárcel aunque no lo lleven a una pa’l buen pastor.

Se despide pidiéndome un cigarrillo, un Kool de los lights por que a pesar de todo yo soy fina aunque no lo parezca, me dice con una carcajada y mientras termina de barrer la terraza de la tienda en la que estábamos.

2 comentarios:

  1. Uff carajo... Intenso. No hay nada más enternecedor que escuchar una historia desde su protagonista.

    ResponderSuprimir
  2. Me encantó y me impactó...!!! Es increíble ver a través de la protagonista como una persona puede narrar de manera tan natural cómo asesinó a otras. Fuerte!

    ResponderSuprimir